Partiendo de San Onofre, a unos 4o minutos de viaje en automóvil, se encuentran las paradisiacas playas de Rincón del Mar. Un lugar alejado del ajetreado ritmo de vida citadino que invita a sus visitantes a relajarse.
Las impresionantes puestas de sol y las más cristalinas aguas de sus playas harán de cualquier visita un recuerdo inolvidable.
Y por supuesto la comida no podía quedarse atrás. Los platillos costeños (como la cazuela de mariscos) ofrecen una nueva perspectiva en sabores, aún para los paladares más exigentes y conocedores; además, garantizan su frescura al ser preparados con ingredientes del día.
Aproximadamente a 10 minutos en automóvil se encuentra también el Parque Nacional y Reserva Natural San Guaré, en donde largas caminatas y una que otra siesta en hamaca hacen que el tiempo literalmente vuele, haciendo de la experiencia, un éxtasis para los sentidos.
Para algunos pudiera parecer que el paisaje de la isla demuestra desolación y abandono, cuando en realidad esto es solo una demostración más de la tranquilidad y privacidad de la que se puede disfrutar en este pequeño pedazo de cielo en la tierra.







